El comienzo
Mi nombre es Sergio Roberto Villalobos. Si no fuera por el documento que encontré en mi bolsillo, no habría recordado ni mi nombre, pero
creo gracias al shock y las cosas vergonzosas e inconfensables que estoy viviendo, empiezo a recordar pedazos a sacudidas. Hay una sola palabra que retumba en mi cabeza ¡Moviléctico!, no quiero cargar con la responabilidad de ser yo quien se las enseñe, por lo menos no todavía. .
Un info-comercial televisivo de tranoche en un canal autonómico llamó mi atención, se llamaba “Entrenamiento para Narradores” y su slogan era: “El Arte de Crear la Realidad”. El programa agregaba que asistimos al progresivo nacimiento de una nueva manera de ser y de pensar, una nueva cultura que presenta dos maneras de ver el mundo: una intuitiva dominada por los sentidos y la afectividad en la que se piensa por medio de imágenes-esquemas de manera global, analógica, sensorial y afectiva. Y otra, deductiva dominada por el concepto en la que el discurso se presenta en forma encadenada y articulada de manera secuencial, analítica e inferencial.
Cuando quise acceder al canal de televisión nuevamente este ya no existía, sin embargo a las dos semanas me llegó por e-mail una invitación para chatear y reconocí un símbolo que había visto en el canal intrigante.
Sólo después de unas semanas fui invitado, a participar en un Taller de 15 días, en cuyo transcurso y desde la nada creamos el guión de un juego “en vivo” o de "realidad alternativa", cuyo motor es una RECETA que en principio debería servir para resolver todos los problemas.
El primer día de clases el profesor se presentó como EL MASTER y anotó en la pizarra “Coaching para Narradores” y se quedó largos minutos en incómodo silencio y luego preguntó
¿Qué creen que significa “Coaching, o entrenamiento para Narradores.(2)”?
Cada uno de los seis alumnos tenía una bien idea distinta. El profesor pidió que escribiéramos nuestros objetivos en un papel, lo dijeramos en voz alta y luego lo quemáramos (así fue como a través de la técnica de mentalismo “el centro roto” descubrí al traidor, pero eso viene después”). El profesor recalcó que si el objetivo del grupo fuera el de cada uno, no habría grupo. Luego armó dos grupos por afinidad. Cada grupo debía ponerse de acuerdo en que querían, y luego debía definir el objetivo del otro grupo, y este grupo debía estar de acuerdo con la definición. Y así fue como poniendo el acento en las metas comunes y los recursos complementarios creamos el juego y la primera tarea fue abrir un blog colectivo en http://www.blogger.comy publicar nuestro epitafio (programa de diseño online).
También que leyeramos El arte de ensoñar (puedes bajarlo). Hasta ahí el curso me parecía interesante, pero la cosa se puso muy rara cuando empezamos a hablar de la moviléctica…
7roles@gmail.com